Ana o Anna

22 11 2007

Evidentemente mi objetivo pasa por llenar la última línea de la cuenta de resultados de mi empresa, pero cuando el reloj canta las 7, yo me largo por piernas. Normalmente salgo a tomar una cañita en cualquier bar del centro, en esas horas en las que ya no quedan mamás paseando a sus niñitos y las tiendas intentan cerrar las últimas ventas del día antes de hacer caja. Ese día, para variar, decidí ir de compras. Y en una de esas últimas operaciones del día, un servidor de ustedes conoció a una de las féminas más salvajes que jamás haya conocido. Compraba yo un abrigo tres cuartos en tonos negros -de Boss, por supuesto- y la dependienta parecía que quería algo más que asegurarse que los botones se abrochaban bien. La rocé sutilmente. Mi acción se interpretó como voluntaria Llegeix la resta d’aquesta entrada »