Gemma y Raquel

3 12 2007

Llevaba varias semanas fijándome en ella al llegar a Pachá. Siempre estaba en la barra más cercana a la entrada (o a la salida, depende cómo se mire), escondida entre un grupo de amigas. Muy monas todas. Aunque no era una auténtica diosa de la belleza, de una forma cortés yo la saludaba puntualmente cada noche moviendo mi cabeza y levantando mi barbilla hacia arriba mientras mis labios fingían decir HOLA. No cuesta nada ser "majo" aunque para ser honesto, reconozco que mi saludo obedece más a una clara estrategia que a una exquisita demostración de educación. Eran las 4 de la madrugada y esa noche no tenía nada mejor que hacer. Me había pasado con el bourbon y todo el pescado estaba ya vendido. Se convirtió en mi única opción de triunfo para aquella noche. Forcé un encuentro casual y la invité a una copa a la vez que le comentaba lo bien que le quedaba la ajustada camiseta de D&G de color chicle. No estaba mintiendo. Reconozco que me ponía… Charlamos. Bebí. La llevé a su casa y me llevo a su cama. Me gustó su ropa interior. La follé como pude. Inmediatamente después de correrme inmdiatamente, me fui con el rabo Llegeix la resta d’aquesta entrada »